
No es para menos, porque el juego promete devolvernos las viejas sensaciones gracias a una jugabilidad para la que el paso del tiempo no ha significado nada, unos gráficos que se ríen de todo lo que huela a nueva generación y, esperemos, una dificultad capaz de poner a prueba los nervios más resistentes. Una descarga de adrenalina garantizada cada vez que nos pongamos a jugarlo.
Konami no se ha pronunciado por ahora acerca del tema del precio, pero en Japón se comercializa desde mediados de mayo a 1000 puntos, por lo que ese valor bien nos puede servir de referencia. Por favor, absténganse todos aquellos jugadores para quienes la nostalgia no sea un factor a considerar a la hora de invertir su dinero en un título.
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